¡Muy buenos días a toda la fanaticada de El Ring del Honor que está conectada este sábado por la mañana! Qué gusto saludarlos como siempre para repasar todo lo que nos dejó el último show de la marca azul.
Arrancamos con las pilas bien cargadas porque este episodio de SmackDown desde el Rocket Arena de Cleveland, Ohio, nos dejó la escoba de principio a fin, así que acomódense bien en el sillón porque aquí viene el análisis completo de todo lo que pasó sobre el cuadrilátero.
La noche arrancó con el mismísimo Gunther haciendo su entrada al ring con esa cara de pocos amigos que se gasta siempre que está enfadado. El austriaco no tardó en agarrar el micrófono para dejar claro que no iba a olvidar lo que pasó la semana pasada con Sami Zayn, y amenazó con secuestrar el show entero hasta que el canadiense diera la cara. Y claro, como Sami nunca se arruga, apareció desde la grada para responderle.
Lejos de achicarse, Zayn se despachó a gusto contra todo el mundo y apuntó directamente a CM Punk, llamándolo hipócrita y asegurando que el Campeonato Indiscutido de WWE está en manos equivocadas. Sami dejó una advertencia que resonó en todo el pabellón: si él no duerme ni come tranquilo, nadie lo hará en SmackDown hasta que recupere lo que es suyo, dejando claro que no habrá tregua para nadie.
La situación se puso todavía más intensa cuando Gunther intentó ir a cazarlo por la grada, pero en ese preciso instante apareció Finn Bálor buscando su propia venganza por lo ocurrido la semana anterior. Se armó una persecución tremenda entre la gente con Sami corriendo despavorido hacia el ring y luego escapando por la rampa, momento en el cual Kevin Owens también se sumó a la fiesta para ir tras el canadiense.
Al final, Sami logró desaparecer entre bambalinas mientras Bálor se quedaba con las ganas en el centro del cuadrilátero con cara de frustración máxima.
Entre tanto relajo tras bastidores, Nick Aldis caminaba analizando el panorama cuando se topó con CM Punk. El campeón, siempre con esa actitud sobradora, notó algo que llamó su atención y se acercó a la zona de producción, donde encontró a Johnny Gargano tirado boca abajo sobre una caja y completamente KO desde hacía meses. A pesar de los intentos de Candice LeRae por evitarlo, Punk se puso a hablarle cara a cara a Johnny Wrestling, apelando a sus raíces en Ohio y tentándolo con la posibilidad de retarlo por el campeonato esa misma noche. Y milagrosamente, cuando ya nadie daba un peso por verlo levantarse, Gargano reaccionó con un grito de guerra y aceptó el reto ante la sonrisa cómplice del campeón y la sorpresa de Aldis
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Pasando a la acción de parejas femeninas, tuvimos un cambio de planes de última hora cuando Alexa Bliss apareció en la zona de Gorilla Position para avisarle a Charlotte Flair que su compañera no sería ella, sino la impredecible Tatum Paxley. A Charlotte casi le da un infarto, pero no le quedó de otra que aceptar con una sonrisa más falsa que moneda de dos caras y exigirle a Tatum que no la hiciera pasar vergüenza.
Ya en el combate contra Fatal Influence, integrado por Lainey Reid y Fallon Henley, la contienda estuvo bastante movida con interferencias de Jacy Jayne y la propia Alexa Bliss repartiendo justicia en ringside. Al final, tras un caos de patadas y relevos, Tatum Paxley se vistió de heroína conectando un tremendo Cemetery Drive sobre Lainey Reid para llevarse la victoria por cuenta de tres ante la sorpresa y el alivio relativo de The Queen.
Pero la alegría duró lo que un caramelo en la puerta de un colegio, porque apenas sonó la campana, Jade Cargill, Michin y B-Fab irrumpieron con todo para masacrar a Charlotte, Alexa y Tatum. Por si fuera poco, las chicas de Fatal Influence regresaron para rematar la faena y dejar a las técnicas tendidas en la lona, permitiendo que Jade cerrara el segmento aplicándole su devastador Jaded a Charlotte Flair y posando triunfantes ante el abucheo general del público.
Más adelante, en backstage, Cathy Kelley entrevistó a Nikki Bella para preguntarle si no creía que se había pasado de la raya con sus constantes ataques hacia Paige. La miembro del Salón de la Fama se defendió diciendo que la británica le arruinó su gran regreso y provocó la lesión de Brie, pero en ese momento apareció la propia Paige para ponerla en su sitio. Con su estilo directo, Paige le soltó en la cara que nunca la ha tragado y le advirtió que más le vale darlo todo la semana que viene en su combate en Ciudad de México, porque de lo contrario le retirará más rápido de lo que duró su última relación. Nikki se quedó petrificada y con una furia infernal en los ojos.
Por otro lado, la tensión continuó en la oficina cuando Gunther encaró a Nick Aldis para reprocharle todas las decisiones que ha tomado últimamente. El austriaco le soltó al General Manager que lo ha dejado solo lidiando con Sami Zayn, que le puso a Finn Bálor en el camino como un fantasma molesto y que ahora le regala una oportunidad titular a un tipo como Johnny Gargano que llevaba meses durmiendo en una caja. Gunther, con su característico ego por las nubes, llegó a insinuar que Aldis se ha vuelto adicto al protagonismo y le exigió que se pusiera a dirigir el negocio como Dios manda. El británico, con total tranquilidad, lo mandó a hablar con CM Punk si tenía problemas con el retador y le avisé que tenía asuntos más urgentes que atender relacionados con el Campeonato de Mujeres, dejando a un Gunther indignado por pensar que alguien podía ser más importante que él.
Así se fue tejiendo este episodio de SmackDown, muchachos, con cuentas pendientes en todos los rincones, un retador sorpresa para el evento estelar y una temperatura que no deja de subir rumbo a los próximos eventos internacionales. Quedémonos con esto porque la marca azul sigue demostrando que aquí nadie tiene la vida asegurada y que las sorpresas están a la vuelta de la esquina semana tras semana. ¡Un abrazo fuerte para todos y nos vemos en el siguiente análisis!
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