Vaya nochecita de martes hemos tenido en NXT. Con el café en mano y los ojos bien abiertos —porque en este negocio desconectar un segundo significa perderse el caos—, me senté a ver qué nos tenía preparado la marca de desarrollo de WWE en su ruta hacia lo que viene.
El ambiente en el pabellón se sentía espeso, de esos donde sabes que la tensión se puede cortar con un cuchillo y que nadie va a salir bien parando los pies. Tomando como guía lo que arrojó la cobertura de Solowrestling, aquí va mi visión sin filtros de lo que se vivió sobre la lona.
Hank Walker y Tank Ledger vs. The Creed Brothers (Dusty Rhodes Tag Team Classic):
El torneo tag team por excelencia no da tregua y los cuartos de final nos regalaron una auténtica guerra de poder a poder. Enfrente estaban los Creed Brothers, que son una auténtica apisonadora humana, pero enfrente se toparon con la fuerza bruta e incombustible de Hank Walker y Tank Ledger.
El combate fue un intercambio de golpes secos que resonaban en todo el recinto. Julius y Brutus intentaron dominar a base de técnica y llaveo clínico, castigando la nuca y buscando sumisiones asfixiantes sobre Tank. ¡Menudo castigo le metieron a Ledger!
Pero cuando parecía que los Creed iban a capitalizar, la garra de Hank Walker rompió esquemas. Relevos dinámicos, un ritmo endiablado y el despliegue físico de Tank consiguieron equilibrar la balanza.
Al final, en un parpadeo de coordinación asombrosa, Walker y Ledger ejecutaron su maniobra combinada sobre Julius; Tank cubrió y... ¡1, 2 y 3! Pase a semifinales más que merecido para estos dos tanques.
Lo curioso vino justo después: en backstage, los eliminados BirthRight protestaban amargamente ante Robert Stone, ech balones fuera tras ver cómo todos sus integrantes han ido hincando la rodilla. El karma no perdona.
Chaos en la división femenina: Kelani Jordan y la mecha encendida.
Si pensábamos que la tensión iba a bajar, apareció la chispa de la división femenina. Kelani Jordan protagonizó un ataque desmedido y brutal sobre Kendal Grey, un movimiento calculado y visceral con un claro destinatario: mandarle un recadito directo a Wren Sinclair.
Mientras tanto, entre bambalinas, la propia Sinclair y Grey charlaban sobre la inminente firma de contrato, con Kendal insistiendo en que este era el momento absoluto de Wren. Lejos de calmar las aguas, la agresión de Jordan dejó claro que el vestuario femenino es un polvorín a punto de estallar.
Cruz Montana vs. Dion Lennox: El colofón de la locura (Doble Descalificación y... ¡arresto!):
Lo del evento estelar de la noche superó cualquier manual de lo que debe ser un combate de lucha libre. Cruz Montana y Dion Lennox se tenían tantas ganas que el cuadrilátero se les quedó ridículamente pequeño desde el primer segundo.
Se dieron con todo: chops que sonaban a latigazos, sentons violentísimos y un ritmo frenético donde ninguno quería ceder ni un milímetro. Pero la contienda se torció del todo cuando Lennox, cruzando la línea de lo deportivo, comenzó a burlarse de lo más sagrado para Cruz: su madre y su hija.
Ese comentario encendió la furia homicida en Montana. Se olvidó de las reglas, de los árbitros y del sentido común. Sacó a Dion a ringside y lo proyectó con tanta violencia que destrozaron la barrera de protección del público. El árbitro hizo sonar la campana decretando doble descalificación, pero eso ya le importaba un bledo a los dos implicados.
La seguridad corrió despavorida para intentar separarlos mientras Osiris Griffin y Cutler James sacaban a rastras a un dolorido Dion. Pero la venganza de Cruz no había terminado: se deshizo de los guardias, persiguió a sus rivales de DarkState y le estampó la espalda a Lennox contra el suelo desprotegido de ringside con un powerslam demencial, rematándolo después con un Curb Stomp de película.
Cuando el caos parecía insostenible y Cruz respiraba agitado sabiéndose vencedor moral del feudo, pasó lo insólito: aparecieron dos agentes de policía de la nada, lo tiraron al suelo y lo esposaron en pleno directo.
—¿Qué?! —gritaba un estupefacto Cruz Montana mientras se lo llevaban inmovilizado, mientras en la rampa, Dion Lennox esbozaba una sonrisa cínica y triunfal.https://youtu.be/fxNfmeSfQho
Una manera tan rocambolesca como inolvidable de cerrar un show de NXT que nos deja con la boca abierta y pidiendo más. ¡Menuda locura de martes!
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